Pensando en voz alta: Episodio II

EL GIMNASIO Y YO

Desde 2010 aproximadamente, vengo recorriendo distintos gimnasios, en distintos barrios, con resultados diferentes. Solo en uno logré bajar unos cuantos kilos. Esto de entrenar lo hago por una cuestión de salud y no por una cuestión de imagen. Me gustan los gimnasios donde hay poca gente, pero no siempre logro conseguir uno así. A medida que el verano se acerca, se llena de golondrinas.

Hay una clara discriminación de los profesores para con los gorditos, nos hacen “bowling” (Vicky Xipolitakis, dixit). Los profesores nunca te hacen una rutina, no te hablan y te dejan morir en la cinta. Algo que no logro comprender de los gimnasios es: ¿Por qué siempre hay música electrónica o marcha, o en los TV. led, siempre un canal de deportes? ¿Acaso creen que uno entrena con más ganas, así? Yo no….

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Recuerdo el primer gym que pisé, quedaba en la Av. Directorio, en Flores; fue el mejor. El profe me cebaba mates mientras estaba en la bici y comíamos bizcochos; también manejaba el control remoto de la tele y cuando los fundamentalistas del fútbol se distraían mirándose al espejo mientras levantaban pesas, yo ponía siempre alguna película o en su defecto, Los Simpsons. Por problemas edilicios un año después cerró.

Mientras buscaba otro gimnasio que me albergara, fui recuperando los kilos perdidos…

Hasta que caí en otro de Flores, en la Av. Boyacá. Me tuvieron un año de rehén en ese gym, no podía irme antes, porque si no, debería pagar no sé cuántas cuotas por adelantado si pretendía abandonarlos…

Más tarde ascendí de categoría, pasé a jugar en primera, recale en una cadena de gimnasios muy importante. No le voy a hacer publicidad gratis, pero tiene muchas sucursales. De hecho hubo un tiempo que la de Boulogne donde estaba yendo, cerró por reformas, y estuve deambulando por las distintos locales: Flores/Caballito y los shopping´s Unicenter y  Dot´s., en este mega-gym estuve como 2 años y 18 kilos menos. Tuve mi momento de gloria, cuando deje la parte aeróbica (cinta-bicicleta) y pasé a las máquinas, a los fierros. Era mi graduación. Ahora pasaba a tener un cartoncito con mi rutina y el profesor hablaba de fútbol conmigo y de los culos de las chicas en calzas… lamentablemente luego de las reformas, la cuota se fue a las nueves y me tuve que ir.

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Otra vez inactivo. Los kilos de a poco fueron volviendo.

Mis días de peregrinaje terminaron al encontrar un nuevo gimnasio en este caso en el barrio de San Isidro. Donde el profesor además de tener toda la onda coincidíamos con nuestro equipo de fútbol, ambos hinchas de Racing , de fondo suena todo el tiempo rock nacional, y en uno de los televisores se ve algún noticiero todo el tiempo. He consiguiendo muy buenos resultados. Lástima que con la asunción del nuevo Gobierno la cuota, para mi mala suerte subió mucho… chau gym de Shani Shidro…

Entonces en el patio de casa me armé un gimnasio casero con: Bicicleta fija, banco de pesas, multigimnasio, pesas flexibles, disco de torsión y mancuernas… y corro carreras de vez en cuando… así que no necesito más de esos gimnasios llenos de muñecos que se miran el espejo más que colectivero para ver quien baja por atrás…

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