Montevideo en Buenos Aires: Buitres y Trotsky Vengaran en el Uniclub

La tradición del rock uruguayo es tan rica como la argentina. Desde sus orígenes con Los Shakers, Los Mockers, El Kinto, Sindykato hasta los nuevos exponentes que saben llenar espacios en la ciudad de Buenos Aires como Hablan por la espalda, Julieta Rada o Eli Almic, el rock uruguayo viene creciendo a la par del argentino aunque muchísimas veces no sepamos sus nombres. Dos bandas que a través de mucho trabajo han sabido poner su nombre en los escenarios porteños son Buitres y Trotsky Vengarán, dos bandas que con casi treinta años de historia cada una, han llenado el escenario del Uniclub el domingo pasado en una fecha que catalogaron como “histórica”.

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Y evidentemente lo era porque la expectativa de lxs fanáticxs por presenciar ese recital se hacía esperar para que pasadas las veinte horas subiera Buitres a hacer un repertorio de veinte canciones durante casi setenta minutos  que fueron coreadas en su totalidad. Desde temas como “Condenado”, “Cadillac Solitario”, “Tres deseos”, “La mujer del leño”, “Ojos rojos”, “Soy del montón” hasta una desenfadada versión de “Cambalache”, tan acordes a estos tiempos, la voz de Gabriel Peluffo y sus compañeros (Gustavo Parodi, José Rambao, Orlando Fernández) el calor y el coro permanente de sus seguidores fueron la constante en un recital que mostraría variantes en su sonido pero que nunca dejó de haber rock.

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¿Cómo poder resumir casi treinta años de historia en un recital de una hora y diez? Los shows de Buitres en sí son un repaso a su trayectoria pero también una vista al futuro de una banda que supo encontrar su estilo a base de riffs que el público coreó. Lo mismo puede pensarse de la banda que siguió pocos minutos después.

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Tras veinte minutos de espera en que Buitres se bajara del escenario, los Trotsky Vengarán con los acordes, el volumen y los gritos de “Welcome to the Tercer World” destaparon una olla de punk rock que se extendió sobre otra veintena de temas durante una hora. Chicas y chicos se sumaron de manera instantánea a aguerridos pogos que se intercalaban entre alguna camiseta de Peñarol, una bandera de Nacional y sobre todo, mucho calor. El carisma de todos los integrantes (Guillermo Peluffo, Llamarada Díaz, Cuico Perazzo y Granito Viré) se mezclaba con el del público que se subía al escenario en algunas ocasiones para intervenir cantando en el micrófono. “Ya no puedo parar”, “El alma en dos”, “192 Manga”,  “Los secretos”, “Detrás del arco”, “A la luna”, “Sataman” entre otros clásicos son algunas de las canciones que estiraban la fiesta de manera eficaz en el escenario porteño. Pero como dice Vox Dei, “todo tiene un final, todo termina”: y el tema que eligieron los Trotsky a las 23.30 de la noche de ese domingo fue el clásico de Nino Bravo versionado en formato punk junto con Gabriel Peluffo, de Buitres: “Un beso y una flor”, esa que dice que “es ligero equipaje / para tan largo viaje”, pero en vez de pesar las penas en el corazón, en este caso, durarán mucho tiempo hasta que ambas bandas vuelvan a pisar un escenario en nuestras tierras, tan cercanas, tan lejanas a la vez.

Por Julian Marcel

Fotos gentileza: Ailiñ Caraballo

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