SUR OCULTO + DEFÓRMICA – UNICLUB 03-06-2016

“¿Que está pasando?”

La frase que titula esta nota la dijo mi amigo Nicolas Mosquera, guitarrista de Hiram, cuando Sur Oculto ya estaba imponiendo sus climas y texturas en la fría noche del 3 de Junio.

Pero esta era una fecha compartida. Era Sur Oculto junto a Defórmica. Defórmica junto a Sur Oculto. Y el cuarteto de Ituzaingó abrió la velada.
En casi una hora, Defórmica deconstruyó los sentidos de la monada, imponiendo belleza en melodías secas y ritmos contundentes a cargo de una batería ecléctica, sin límites, y de un bajo duro y preciso.
En una noche de dualidades, Defórmica bien pudo ser la luz. Es el conjunto de elementos lo que los distingue desde ya, pero la diferencia la marcaron las violas, ante la densidad que vedría después.
Todos esos arpegios, acordes, contrapuntos y melodías dobladas junto a los delays, octavadores y demás chiches a su disposición lograron machacar las cabezas presentes. A pura luz blanca, apenas acompañados por algún haz rojo o azul, Defórmica imprimía imágenes en las mentes. “Novelesco” (“Páramo”, 2010) marcó un punto alto porque dio lugar a los momentos más volados del show. “Pirrriiiuuum” en primer lugar, seguido de “Toms”, ambos de “Defórmica” (2013) fueron festejados por algunos pocos que no se iniciaban esa noche con los Defórmica. También se festejó cuando se anunció un tema nuevo de otro color, sin nombre todavía, y que probablemente vaya a integrar la nueva placa.
Y casi sin darnos cuenta, Defórmica se retiraba del escenario con un final pirotécnico.
“!!!!” (como le dirías a este si lo tuvieras que presentar en vivo?) seguido de “Vimana” y completando la trilogía, “Tan Tam”, la pieza que probablemente haya quedado rebotando en los oídos de muchos. Un riff ganchero y pesado, una batería en crescendo junto a un bajo sostenido que luego de un momento misterioso y espacial, como sacado de otro mundo, estalla en mil pedazos. Lo que se dice, un temazo.
Si todavía no viste a Defórmica, estate atento. Tocan poco y cada presentación es especial. Esta, claramente, no fue la excepción.

Aplausos, gritos de una más y telón cerrado. Pausa para fumar un pucho, tomar un poco de aire y volver para la segunda parte de la noche.

La atención no tenía que disiparse. Defórmica había exigido cada neurona disponible y Sur Oculto lo haría del mismo modo.
El trío córdobes volvía a Buenos Aires después de un show mítico en El Emergente Almagro, en el que tocaron casi cuatro horas, zapando con músicos de toda indóle.
Obviamente, muchos de los que habían estado ahí decían “hoy van a tocar re poco”, como si todo lo que pudiera pasar no alcance. Bueno, después de lo escuchado, quejas no hubo. Solo aplausos, gestos de extásis y algunos cantitos como “toca una hora más”.
Sur Oculto es un ente que no pertenece a este mundo. Lo denso de las composiciones, sus estructuras intrincadas y desarrolladas en pocos minutos, dan cuenta de la destreza que solo se adquiere después de años de tocar en vivo.
Basta con mencionar el comienzo para darse cuenta: “Ce3” (“Estados”, 2006) y  “Campastrom” del inmenso “Sur Oculto” (2011), hermanadas por una melodía similar pero no igual, con teclas que inspiran miedo;

“Del Viento” del disco por venir, bien pesado y groovero, como si se tratara de Meshuggah, pero córdobes, con más jazz y fernet encima. Y el pulso funky y elástico de “La Llave Thompson” como para no quemarte la cabeza tan pronto, hacerte bailar y aflojar el cuello de tanto agitar.
Y si Defórmica había sido la luz, Sur Oculto fue la noche. Una noche oscura como ninguna otra.
Podría seguir repasando la lista, contarte que hicieron una versión zarpada de “El Eterno Regreso Al Caos” como bis, que el “Perro Nervioso” sigue siendo nervioso e inquieto. O que cada vez que escucho “Elefante” y veo como la interpretan esos tres, me dan ganas de que se de un wall of death como si de cualquier banda death se tratase.
Pero no. Voy a destacar dos momentos que quedaron grabados en mi memoria y muy probabablemente, en la de todos los presentes.
En primer lugar, “Metamorfosis”, con ese arranque furioso en el que Andrés Arias (teclados) se luce. Y justamente, fue el quien logró uno de los puntos de la noche, con la calma justo antes (y después) de la tormenta. Un solo de piano extendido hasta el límite en pleno extásis del show, que generó el silencio y el respeto de cada una de las personas que había en Uniclub esa noche. Nadie, absolutamente nadie, decía una palabra. No había murmullos. Solo el piano de Arias, las luces del escenario y 300 personas en silencio. Y desde la oscuridad, Ema Borgna que empieza a marcar en el ride el tempo para que Sebastián Teves se sume y todo estalle en un final a puro free jazz y  psicodelia cruda, gruesa y despojada.
Y en segundo lugar, la perla bautizada como “El Áspero” (mejor nombre no había) generó mucho cabezazo limpio, por ser poseedora de un groove endemoniado, fills infartantes y un juego esquizofrénico, como si de una pelea se tratase.

De un lado, el bajo y la batería pegando por momentos y en otro, el piano guiando y (casi) prevaleciendo sobre una base rítmica impecable que sobre el final, se ponen del mismo lado y le pegan al de enfrente: osea, a nosotros, espectadores de una (para nada) vulgar demostración de poder.

Sur Oculto, al igual que Defórmica, es algo para ver en vivo.
Todas las palabras de este texto tienen un solo fin: que experimentes esto por vos mismo.

Texto Guido Barandiaran

Fotos Sebas Michia

 

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