Sig Ragga desplego su magia en Vorterix

Por Pablo Garcia Lima

Cada vez es más difícil escribir sobre la banda santafecina que viene creciendo mas y mas. Manteniendo la finura y la prolijidad a la que tienen acostumbrado a su público, Sig Ragga se presento el pasado viernes 6 de Mayo en el teatro Vorterix y dio una increíble presentación de sus dos materiales discográficos “Sig Ragga” primer disco y “Aquelarre” segundo y últimos disco lanzado en el año 2013.

En un Vorterix lleno y con telón cerrado se comenzaba a sentir la ansiedad, entre cantos y aplausos, por escuchar a la banda. Como es costumbre y bajo las influencias teatrales y cinematográficas de la banda, se dio la apertura del telón la cual dio comienzo a una armónica canción de piano como introducción del show. Una espesa cortina de humo cubría todo el escenario donde apenas se visualizaba a los músicos. De un momento a otro, cortando con el suave piano de fondo, comenzó bajo la potencia de la batería de “Pepo” Cortés y su hermano “Tavo” Cortes, “Orquesta en descomposición”. Un recurso muy utilizado por la banda es el pasaje de momentos tranquilos y pacíficos, a la explosión y la potencia. Esta dualidad armónica es una firma distintiva de Sig Ragga, sin lugar a dudas.
“El niño del jinete rojo” seria lo siguiente a ser interpretado, un detalle a ser mencionado es la característica estética y visual que monta la banda en escena, donde los cuatro integrantes (los hermanos Cortés en batería y piano, Juanjo Casals en bajo y Nicolás González en guitarra) se pintan por completo con una pintura metálica-brillante y visten unas túnicas blancas, emulando, desde mi visión, algo así como unos seres de otro planeta. Cambiando un poco la línea musical y yendo al primer disco con un sonido un poco mas reggae tocaron “Puntilla if Kaffa” que al igual que otros temas como “Orquesta en descomposición” y otras canciones, Tavo utiliza un lenguaje-dialecto en sus letras que es indescifrable y desconocido para cualquiera; otro sello distintivo de la banda.

Rompiendo con la seguidilla de canciones del primer disco, pero manteniendo esa esencia tan peculiar, la banda interpreto “Invocación” tema de Aquelarre. Para este punto el espectáculo visual era increíble, entre el vestuario y la iluminación, pero además de esto la banda innovo con el montaje de un telón detrás de ellos, en la cual había un collage muy llamativo de Pepo (baterista), similar respecto a lo estético, de las tapas de sus dos discos, con elementos artísticos renacentistas y hasta grotescos.

“Chaplin” y su belleza armónica hipnotizarían a todo el público, para después pasar a “Quise ser” con un sonido más movido y bailable. “Abrir y cerrar de noches” y “Pensado” serian lo siguiente, ambos temas muy armónicos y sensibles, aunque de discos diferentes. “Escalera y barco” daría el pie para luego tocar una de sus canciones mas características como es “Resistencia indígena” y después “continuidad de lo indivisible”. “Severino di Giovanni” seria lo ultimo con ese sonido más reggae, luego vendría una seguidilla del último disco con “De los seres durmientes”, “En el infinito” y “Tamate” este ultimo mucho mas movido, donde el publico bailo y se agito. “Feliz” daría el cierre a la primera etapa del show, con una versión totalmente nueva y diferente a lo que nos tiene acostumbrado Sig Ragga, mostrando la increíble capacidad multifacética que tiene la banda.

Un saludo indiferente y una escapada de todos los integrantes permitiría pensar que el show habría terminado, pero unos instantes después salieron para dar un cierre a todo poder y potencia como es “Rebelión de esclavos técnicos” y “Matata”, donde todo el publico bailo, pogueo y se descontrolo. En el cierre de la obra retomo la canción de piano del inicio para culminar el show, donde la banda se acerco al borde del escenario para dar una reverencia al público, saludarlo y despedirse. Un show que tuvo de todo, desde una paz total con todo el público con los ojos cerrados, a bailar amigablemente un reggae fuera de lo común y un descontrol a toda potencia. Sig Ragga es claramente una banda distinta a todo, desde sus múltiples aspectos distintivos a nivel escenográficos, como visuales y musicales. La banda santafecina consigue trascender lo que es un show musical y trasladan al oyente-espectador a otra dimensión, por lo menos durante la hora y media que dura el espectáculo.

 

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